El Intercesor

¿Siente usted deseo de pedirle a Dios por esas causas, rogándole perdón y misericordia para esos pecados ajenos? Si así es, usted es un intercesor

¿Ha sentido usted dolor por alguna persona, aunque sea pecadora? ¿Le duele la situación de su país? La del mundo? ¿La violencia, guerra, delincuencia, los secuestros y asaltos, la drogadicción, el incesto, la prostituciòn, el lesbianismo y homosexualidad, adulterio, aborto, abuso contra los niños, corrupción a todos los niveles, miseria, hambre, suicidio, engaño, etc.)

¿Siente usted deseo de pedirle a Dios por esas causas, rogándole perdón y misericordia para esos pecados ajenos? Si así es, usted es un intercesor. Darle gracias a Dios, porque El lo ha escogido como a uno de sus ayudantes especiales. Pero más que todo ¡Cumpla! He aquí algo de lo que significa ser intercesor:

Es la persona que tiene el deseo de orar por otro, tomando su lugar. El que siente carga en su corazón por alguna situación ajena. Siente primero la necesidad de dar, antes de convertirla en oración. Es quien lleva una vida de profunda comunicación con Dios; dispuesto a sentir el sufrimiento por lo que intercede, tomando el lugar de aquel por el que ora.

Otro ejemplo lo encontramos en Ezequiel 22:30, cuando Dios dice que El no quería destruir la tierra, por lo que buscó si había un hombre (intercesor) que se pusiese delante de El, en la brecha, rogando, intercediendo a favor de la tierra, para que no destruyese.

Es el que se interpone entre Dios y los que merecen su justa ira o castigo, parándose en la brecha por ellos y clamando a Dios misericordia y perdón con gemidos y llantos. (Ezequiel 22:30). Esta siempre peleando y por lo tanto no puede darse el lujo de descansar; y esa guerra no la puede pelear con armas carnales, necesita ser lleno del Espíritu Santo para que El tome control de su vida y persona. Efesios 6:12-18

Es como el abogado para el reo; su oración es la defensa, el perdón, la gracia para el culpable, que es el pecador. Jesús, como intercesor, es nuestro Abogado ante el Padre. (1 Juan 2:1)

Todo intercesor tiene que negarse a sí mismo, negar su Yo y la voluntad propia, pero esto sólo puede lograrse a través del Espíritu Santo, (para que el tome el control), de su fe en Cristo y de permanecer con Jesús.

El intercesor da su vida en amor y dolor por el otro; siente misericordia, sufre, llora, gime. (Mateo 9:13; Romanos 8:26)

Tres cosas debe aprender el intercesor para que su oración sea efectiva:
1) identificación con la causa o persona;
2) dolor, sufrimiento y agonía; y
3) AUTORIDAD.

Cada uno de estos tres sentimientos tiene que estar basado en el amor de Dios o amor ágape y fluir de manera plena con nuestra oración.

La identificación total del intercesor con aquellos por lo que va a interceder es indispensable. Jesús se identificó con Marta y María ante la muerte de Lázaro y hasta lloró por él. La verdadera identificación es la que nos dice Romanos 12:14: “Gozaos con los que gozan; llorad con los que lloran.” El intercesor puede llegar incluso a sentir los dolores físicos del enfermo por quien ora, pues está tomando su lugar.

Sentir dolor y agonía significa sentir de la misma manera que el Espíritu Santo lo hace por nosotros. (Romanos 8:22-27). La autoridad es la que podemos ejercer conforme a la Palabra de Dios; la autoridad de creyente que nos ha sido dada, la autoridad de hijos de Dios y co-herederos de su Reino. (Gálatas 3:29; 4:7).

Dios es el que busca a aquellos que deben de ser intercesores. Por eso, ser intercesor es un privilegio. Dios emplea a las personas para servirle no por su capacidad sino por su disposición y entrega.

Un intercesor debe:

  • Ser responsable de alcanzar su objetivo
  • Permanecer en actitud de oración todo el tiempo
  • Vencer toda influencia del mundo
  • Mantener comunión profunda con Jesús
  • Permanecer en la perfecta voluntad de Dios
  • Morir al Yo, diariamente
  • Santificarse paso a paso
  • Amar a los que le ofenden o dañan
  • Creer en la Palabra de Dios